
How Your Brain Processes Music
Sound enters the ear → auditory cortex activates → cerebellum fires → your body wants to move
En Angus Neil creamos música que te eleva, que mueve los pies, que levanta el ánimo y te pone una sonrisa en la cara — pero ¿qué está pasando realmente en tu cerebro?
La música tiene un gran efecto sobre nuestro cuerpo, particularmente sobre el cerebro. Como el cerebro es responsable de nuestras emociones y reacciones físicas bajo distintos estímulos, los neurocientíficos han intentado estudiar extensamente cómo funciona. A veces puede parecer que estás tratando de comunicarte con un alien invisible — o que estás loco — mientras bailas con música que solo tú escuchas a través de auriculares. A menos que las otras personas escuchen la música a la que bailas, se ve ridículo cuando te mueves al ritmo de un pulso que solo tú sientes.
Lo que Hace el Cerebro
Los neurocientíficos han intentado llegar al fondo de cómo el cerebro responde a la música. Ya sea que escuches los clásicos de Bach o los éxitos de discoteca de la nueva era, siempre te vas a dejar llevar por el ritmo. Hay muchas partes del cerebro involucradas cuando escuchas música. Según el Dr. Travis Stork: "Una multitud de cosas están pasando y diferentes áreas del cerebro responden a la música." Por eso quieres marcar el ritmo con el pie o cantar junto a la canción que estás escuchando.
Para que el cerebro tenga sentido del tono, ritmo, tempo y timbre de una canción, todo empieza en la corteza auditiva primaria. La corteza luego activa el cerebelo, que juega un papel importante en el control motor una vez que escuchas la música. Por eso los grandes bailarines pueden moverse rítmicamente sin perder un paso.
La Música y la Memoria
El cerebro puede analizar y convertir las ondas sonoras en música incluso en personas con distintos tipos de daño cerebral. También puede procesar la música para almacenar recuerdos o levantarte el ánimo cuando estás triste. Esto explica por qué escuchas cierta canción y te lleva directamente a un día feliz — o triste — de tu pasado.
La próxima vez que veas a una persona llorando o bailando por todo el cuarto con sus auriculares puestos, no te sorprendas. Todo se puede explicar por cómo el cerebro procesa la música.
Referencias: